Ayer en la noche me visitó el lobo feroz con su harem de caperucitas multicolores. Es la sétima vez que lo veo esta semana, y vino para darme noticias.
Me comentó cómo -siendo él parte de la empresa- la sociedad se encarga en enseñarle a los chiquitines los valores y encargos que no quiere para ella misma ya sea por imposibilidad o por falta de diligencia.
Todas esas cosas que serían deseables en un mundo civilizado se reservan para enseñárselas a las generaciones por venir, alegando que es demasiado tarde para los que ya han crecido pensando diferente.
El único problema es que por el desprecio de los adultos hacia los valores que inculcan, los niños pierden la fe en esos principios y nada más se dedican a fornicar como si no hubiera mañana para poder delegarlos una vez más a los hijos que van a parir.
El lobo y yo siempre hemos mantenido buenas relaciones. Nos gusta mantener un perfil bajo dentro de los personajes inexistentes. Él, es el malo por tradición. Yo, soy la pésima por elección. Así nos evitamos los tabloides.
Mientras tomábamos el té evadiendo la realidad comentando cómo se mantiene entonces la empresa de los cuentos de hadas (es de mala educación ir al grano en reuniones de negocios), como quien no quiere la cosa me comentó que no me visitaba por nuestra amistad, sino porque lo enviaban de más arriba.
Devolví la taza a la mesa y la pobre corrió al tubo a lavarse el lugar donde había estado mi boca (no sería la primera taza que enveneno en alguna de estas alucinaciones).
Le pedí por favor que me dijera cuál era entonces el motivo de la visita. (Las caperucitas se taparon la cara con el velo). Me comentó que ya era hora de que despertara.
Me preguntó si recordaba lo que habíamos hablado de la empresa. Le respondí que sí. Me respondió que aprovechara el sentimiento.
Odio la ironía de que justamente él me viera con esos ojos de oveja. Sólo lo habían enviado a anunciarme que cuando despertara no iba a recordar nada.
"¿De todo esto, decís? ¿De vos, de esto?" "No, no. De nada."
Somnus
sábado, 31 de mayo de 2008
Delirado por Magenta en 17:21 1 Colegas en la locura
Cuenta como: Magentismo General
Cuándo
lunes, 19 de mayo de 2008
Aquí adentro comienzan a sonar motores, todo lo que había golpeado el fondo se está reactivando. Me voy reintegrando al bando de los seres vivos, muy a mi pesar. Como he tenido poco en qué ocuparme, había comenzado a componer canciones con los llantos de la gente hipócrita que venía a pretender conocerme.
Como me hice todo un símbolo aquí en Santiago- la muchacha sin nombre, la muerta en vida, la abandonada- creo que hasta organizaron algo así como un Reality Show para encontrarme un hogar. Más de un pervertido que me encontró bonita y dormida pidió un momento a solas por la milagrosa anagnórisis de la hija que se había perdido hace años.
Sin comentarios al respecto. Es como estar en primera fila viendo mi violación por una ventana sin poder hacer nada.
Esa es la única ventaja que le encuentro a despertar. Fuera de eso, por mí que me dejaran aquí otro par de años. Estaba teniendo verdaderos crecimientos espirituales.
...Lo juro que hasta siento el corazón latiendo más rápido, intentando compensar el tiempo perdido...
En fin, transmito esto porque sé que esta es la última noche antes de que despierte, y después de eso estaré ocupada recuperando mi vida... Si es que había algo de ella.
Delirado por Magenta en 15:44 0 Colegas en la locura
Cuenta como: Magentismo General
Uno
jueves, 8 de mayo de 2008
Hola, me llamo Magenta, y tengo un problema.
Después de tantas terapias, reuniones y anonimatos, me parece la frase perfecta para iniciar casi cualquier conversación. Yo soy Magenta. Soy uno de esos personajes que crean anticuerpos al instante, y que todos quieren conocer, aunque sea nada más para engordar una lista negra.
Por favor, evitémonos las lágrimas. Todos sabíamos que tenía que pasar. En algún momento nos íbamos a separar, por lo menos de dominio.
Creo que este va a ser el inicio de una hermosa amistad.
Delirado por Magenta en 18:27 2 Colegas en la locura
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