Somnus

sábado, 31 de mayo de 2008

Ayer en la noche me visitó el lobo feroz con su harem de caperucitas multicolores. Es la sétima vez que lo veo esta semana, y vino para darme noticias.

Me comentó cómo -siendo él parte de la empresa- la sociedad se encarga en enseñarle a los chiquitines los valores y encargos que no quiere para ella misma ya sea por imposibilidad o por falta de diligencia.

Todas esas cosas que serían deseables en un mundo civilizado se reservan para enseñárselas a las generaciones por venir, alegando que es demasiado tarde para los que ya han crecido pensando diferente.

El único problema es que por el desprecio de los adultos hacia los valores que inculcan, los niños pierden la fe en esos principios y nada más se dedican a fornicar como si no hubiera mañana para poder delegarlos una vez más a los hijos que van a parir.

El lobo y yo siempre hemos mantenido buenas relaciones. Nos gusta mantener un perfil bajo dentro de los personajes inexistentes. Él, es el malo por tradición. Yo, soy la pésima por elección. Así nos evitamos los tabloides.

Mientras tomábamos el té evadiendo la realidad comentando cómo se mantiene entonces la empresa de los cuentos de hadas (es de mala educación ir al grano en reuniones de negocios), como quien no quiere la cosa me comentó que no me visitaba por nuestra amistad, sino porque lo enviaban de más arriba.

Devolví la taza a la mesa y la pobre corrió al tubo a lavarse el lugar donde había estado mi boca (no sería la primera taza que enveneno en alguna de estas alucinaciones).

Le pedí por favor que me dijera cuál era entonces el motivo de la visita. (Las caperucitas se taparon la cara con el velo). Me comentó que ya era hora de que despertara.

Me preguntó si recordaba lo que habíamos hablado de la empresa. Le respondí que sí. Me respondió que aprovechara el sentimiento.

Odio la ironía de que justamente él me viera con esos ojos de oveja. Sólo lo habían enviado a anunciarme que cuando despertara no iba a recordar nada.

"¿De todo esto, decís? ¿De vos, de esto?" "No, no. De nada."

1 Colegas en la locura:

Oscar dijo...

A veces estar despierto no es la mejor opcion...